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    Unai
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    La disgrafía se encuentra recogida dentro de las dificultades de aprendizaje y consiste en un retraso en el desarrollo y aprendizaje de la escritura, concretamente en lo relativo a la forma de las letras y las palabras.

    Esta dificultad afecta a la grafía, por lo que se manifiesta cuando el alumnado realiza el trazado de los signos gráficos. Es por esto que se suele dar fundamentalmente en las actividades de escritura libre, el dictado y en la copia. Esto será así siempre y cuando el origen de la escritura defectuosa no sea debido a algún déficit o lesión que justifique esa escritura.

    Este trastorno empieza a manifestarse después de iniciarse el periodo de aprendizaje. Por lo tanto, esta dificultad se magnifica en el alumnado mayor de los siete años de edad. De hecho, si el diagnóstico se realiza antes de dicha edad, el resultado podría no ser correcto. Una vez aclarado esto, no podemos confundir la disgrafía con el trastorno de la expresión escrita. La primera hace referencia únicamente a la deficiencia en la escritura, mientras que la segunda va acompañada de constantes errores ortográficos.

    Existe gran variedad en las causas de la aparición de la disgrafía. De hecho, los propios expertos difieren unos de otros, por lo que nosotros vamos a centrarnos en la detección y valoración de las capacidades del alumnado con dislexia. Para ello, además de la singularidad de cada persona, siempre debemos tener en cuenta varias condiciones:

    • La capacidad intelectual debe estar entre la media que le corresponde a su edad evolutiva
    • Debe haber una ausencia de daño sensorial grave
    • La alumna/o debe haber recibido una estimulación cultural y pedagógica
    • Ausencia de trastornos neurológicos graves
    • El alumno/a debe tener como mínimo 7 años de edad
    • El trazo en la escritura debe ser o muy fuerte o muy débil
    • Espacios inapropiados entre las letras, palabras o en la ubicación de la hoja
    • Dificultad para mantenerse en el renglón
    • Ilegibilidad y letras desorganizadas

    Junto con estos factores, creemos que es también importante la observación del menor, y el hecho de pasar tiempo junto a él nos puede aportar mucha información como:

    • Excesivo acercamiento de la cabeza a la hoja
    • Agarre inadecuado del lápiz
    • Una presión extrema al escribir (por exceso o por déficit)
    • Letras muy pequeñas y/o temblorosas
    • Trazos invertidos al realizar la escritura de las letras circulares (en el sentido de las agujas del reloj)
    • Letras muy pegadas o separadas en exceso
    • Letras invertidas

    Además, pueden existir alteraciones en otras capacidades del alumnado, como son las habilidades psicomotoras (lateralidad, esquema corporal, coordinación,…); habilidades neuromotoras (equilibrio, control de movimientos, postura gráfica,…); etc. Por todo ello, lo primero que un alumno/a con disgrafía tiene que reforzar son aspectos que tienen que ver con la psicomotricidad global y fina. Claros ejemplos de esto son una posición adecuada para escribir; coger el lápiz; inclinar ligeramente el papel… Por otra parte, existen también una serie de actividades que se pueden llevar a cabo durante la atención a un alumno/a con disgrafía tales como:

    • Capacidad de inhibición y control neuromuscular: Ejercicios de relajación, ejercicios para mejorar el tono postural.
    • Estructuración espacio-temporal: Ejercicios que impliquen conceptos como delante-detrás, arriba-abajo, dentro-fuera, derecha-izquierda… También pueden ser ejercicios que impliquen la percepción temporal antes-después, ahora-luego, presente-pasado-futuro.
    • Independencia brazo-mano: Dibujar un círculo grande en el espacio con el brazo extendido y otro pequeño con la muñeca y el brazo flexionado; actividades que impliquen acciones de enroscar-desenroscar, enrollar-desenrollar, tapar-destapar, enhebrar, atar, abotonar, cortar… Relacionado a esto tenemos los materiales de la escuela pedagógica de María Montessori.
    • Independencia de los dedos: Sirven muchos de los ejercicios citados anteriormente; teclear.
    • Coordinar movimientos de los dedos: Hacer bolitas de papel, moldear plastilina, actividades expresivas con los dedos, como por ejemplo una mano le cuenta un cuento a la otra por medio del movimiento de los dedos.
    • Movimientos de presión: Trazar líneas con el lápiz de más cargadas a menos, siguiendo una música que va de una intensidad fuerte a débil.

    Estos son algunos ejemplos para la respuesta educativa que se puede dar al alumnado con disgrafía. Puedes aportar tú tus propios métodos, y sino encontrarás más información en el siguiente enlace:

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